“Send
them back” se gritó en el Parlamento europeo, como expresión que define a
este mundo globalizado: donde las personas son cosificadas y tratadas como
meras mercancías. Tras mucha pedagogía, hoy no se pone en duda la dignidad y
los derechos que todos tienen allá donde residan. Salvo cuando se acercan a
nuestras fronteras: donde le son negados los derechos civiles y políticos,
pasando a ser considerados “ilegales”. Situación elevada a normativa
comunitaria el 17 de junio con la aprobación del “Reglamento de retorno”.
Europa
es producto de la imaginación del pueblo griego, quien en el mito del rapto la
concibió como procedente de Asia. Legándole con su asentamiento las primeras
formas políticas, la dinastía monoica, el alfabeto, la técnica de la
metalurgia, incluso la exaltación de la espiritualidad y el sentimiento
panhelénico reivindicando el oráculo de Delphos. Hoy, los populismos de la
derecha pretenden eliminar la esencia de nuestra civilización, su construcción
desde el mestizaje biológico y cultural, para restaurar los fríos muros de las
aislantes cavernas del nacionalismo más rancio.
Estamos
empeñados en transformar el rapto de aquella fecunda Europa proveniente de
Asia, en un estéril continente endogámico culturalmente.
Eugenio
Luján Palma
21-junio-2026